Autoridades de Educación… ¡Refuercen al INTI!…

Yo lo sigo llamando ITI y sintiéndome orgulloso, porque lo disfruté tres años, pues siendo hijo de un excelente mecánico, Humberto Roque, graduado del Santa Cecilia y haberme criado en su taller, nunca dudé que mi vida se desarrollaría en la mecánica y en el ITI encontré las explicaciones técnicas y científicas del oficio que mi padre me había enseñado.

Hace unos ocho años lo visité junto al actual director y durante la visita, al ver la condición de obsolescencia de todo y lo que había moderno funcionaba a medias, me dijo: ¡Estamos en la Lipidia!… Escribí sobre la condición de entonces y lo único que recibió el director, de parte del Ministerio, fue una llamada de atención. Pero algunos exalumnos sí respondieron con ayudas… Dos años después lo visitamos nuevamente junto con un excompañero y nos dimos cuenta que “Seguía en la Lipidia”…

Entonces convoqué a unos excompañeros de diferentes graduaciones y nos movilizamos para buscar apoyos y conseguimos donaciones de herramientas y materiales eléctricos y electrónicos y que se unieran a un proyecto,  “Puentes para el Empleo” de USAID, en el que han desarrollado, carreras cortas y ya están recibiendo donaciones de aparatos para soldar y tornos… Pero el INTI, no debe seguir sobreviviendo de donaciones, hay que invertir en modernizarlo..

El ITI fue mi catapulta para estudiar Ingeniería mecánica en Alemania y recuerdo que durante mis prácticas, trabajando con un experto tornero en un gran torno vertical, una pieza de un metro y medio de diámetro para el embrague de una gran prensa, analizando el proceso de trabajo me explicó como lo haríamos. Le pedí el plano y le propuse otro proceso más seguro para conseguir la exactitud de centésimas… Él puso atención a mi propuesta y me dijo: “Pedro, tienes razón tu proceso es más seguro”… Tomamos la grúa y le dimos vuelta a la gran pieza… Después me preguntó: ¿Dónde aprendiste a pensar tridimensionalmente?… Orgullosamente le respondí: En el ITI en El Salvador…

Pero el ITI necesita una completa renovación de sus instalaciones y de los equipos mecánicos, automotrices, eléctricos y electrónicos y de enseñanza y aplicación de las nuevas tecnologías, ya en la entrada de la cuarta revolución industrial, para que los graduados salgan bien preparados y sean apreciados en sus empleos.

Aquí está sucediendo como en otros países, que en el ánimo que los hijos sean titulados superiores, los padres se esfuerzan porque sean ingenieros y menosprecian las carretas técnicas intermedias, y pronto habrá, si es que no lo hay ya, un superávit de ingenieros y un déficit de excelentes técnicos.

Lo que resuelve la vida no son las carreras superiores, sino el aprendizaje aplicado tanto en empresas, como en los propios negocios. Me conmueve cuando encuentro ingenieros con mucha preparación teórica y casi nada de práctica, desempeñando trabajos de técnicos y aprendiendo lo que debieran haber aprendido en los institutos técnicos para los trabajos que desempeñan.

Si vamos a un salto cualitativo, en las pirámides organizacionales de las empresas hacen falta más técnicos de nivel medio que titulados superiores, y de ahí, que hay titulados superiores desempeñando trabajos de técnicos de nivel medio. Hace días al entregar mi carro para una revisión en una agencia, el empleado que lo recibió es un ingeniero, quizás frustrado por haber estudiado tanto para el trabajo que desempeña, y resulta, que nunca ha desarmado un motor, ni una caja de velocidades.  

Señores del Ministerio de Educación, refuercen y apoyen al INTI para que las empresas reciban técnicos de nivel medio excelentemente preparados y si se dedican a sus propios negocios, como montar un taller de mecánica, electrónica, electricidad o informática, o una empresa distribuidora en su especialidad, sean excelentes emprendedores.

Pedro Roque

Comentarios

  • Julián Manzano
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    Excelente Pedro, un editorial justo como un anillo al dedo en estos momentos que vive nuestro querido El Salvador. Tenemos que ir todos tras el salto cualitativo.