Catalizadores…

En las clases de química durante la secundaria nos explicaron, qué es un catalizador, cómo funcionan y que si se agregan en las cantidades y momentos adecuados, desatan, aceleran o ralentizan determinadas reacciones químicas…

Pero el término se aplica también a las personas en relación con sus cualidades y habilidades para juntar y aunar su inteligencia, su voluntad y su entusiasmo con el de otras personas para trabajar en equipo y conseguir los objetivos como previsto, o bien, en el menor tiempo posible, y además, que se desarrollen profesionalmente y crezcan en motivación y entusiasmo, para continuar teniendo éxito.

¿Y cuál es el perfil de una persona “catalizadora”?… Incluye cualidades innatas y aprendidas, pero al margen de esto, que las sepa aplicar, considerando las situaciones y las características de las personas con las que trabaja…

Por ejemplo el manejo adecuado y organizado de la “comunicación” en sus interrelaciones con el equipo y con cada uno en particular, principalmente, para prevenir cualquier malentendido y pérdidas de tiempo y recursos .  El “entendimiento y comprensión” de las situaciones que se presentan, tanto las planificadas como las imprevistas. Nada de lo que hacemos está libre de imprevistos, los que benefician y hay que saber potenciarlos y los que perjudican y deben eliminarse o reducir al mínimo sus efectos. Para esto se requiere  “flexibilidad” para reordenar las actividades que se deben realizar y los tiempos de ejecución, y si son necesarios, proveer recursos a tiempo.

“Aceptar la ambigüedad” con que se presentan las situaciones y reacciones de las personas, según cambian las condiciones de las variables que influyen en lo que se quiere conseguir. La gente cambia facilmente de opinion y lo que ayer era importante, puede ser que hoy ya no sea.

“La sencillez” es otra habilidad de las personas catalizadoras, pueden desglosar cosas y los procesos complicados en actividades sencillas que deshacen los nudos y amplían los cuellos de botella en los procesos. Esto requiere de dedicación y concentración, por lo tanto “pasión” por lo que se pretende conseguir.

La “autoestima” es la valoración de uno mismo y el sentimiento de ser capaz. Es necesario tener la autoestima muy alta para conseguir objetivos que al principio parecen imposibles. Una persona con alta autoestima, propone e impulsa continuamente, hacia la consecucion de los objetivos…

La “empatia” es la capacidad de entender mejor los puntos de vista de otros poniéndose en su lugar para comprender sus puntos de vista, sus miedos y restricciones mentales y reconvertirlas en motivaciones para impulsarlas en lo conveniente para seguir adelante, pues con frecuencia, se baja la moral de trabajo, como se baja la presión arterial.

Saber “detectar el valor de las personas” es una habilidad importate, pues todos tenemos energía potencial que no estamos utilizando y se debe aflorar. Ser “justo” con las personas y siempre tratarlas bien, pero cuando no hacen las cosas correctamente y hay que llamarles la atención y enojarse, hacerlo sin remordimiento. ¡Hasta Jesús se enojó y hechó a los mercaderes del atrio de la iglesia!… No es malo enojarse, además del desahogo, los colaboradores deben entender muy bien su significado…

Ahora pregunto… ¿Es usted una persona catalizadora?… ¿Si, o no?… ¿Se puede aprender a ser catalizador?… ¡Si se quiere, definitivamente sí!

Pedro Roque

Comentarios