Competencia y competencias

Según el diccionario de la RAE, el concepto competencia tiene varias acepciones: disputa o contienda entre dos o más personas sobre algo. Oposición o rivalidad entre dos o más personas que aspiran a obtener la misma cosa. Situación de empresas que se rivalizan en un mercado ofreciendo los mismos productos… Pero también “competencia”, se refiere a la pericia, aptitud o idoneidad, que incluye actitudes, habilidades y destrezas para hacer algo o intervenir en un asunto determinado.

En relación con la primara acepción, referente a disputa o contienda para obtener lo mismo, está claro que el día de las elecciones lo que más desea cada uno de los partidos es “SU VOTO” y para obtenerlo están gastando mucho dinero, ojala de proveniencia sana, haciendo mucha publicidad y tratando de venderse lo mejor posible, con fotos que los rejuvenecen y falsas sonrisas, que al verlos tal como son, cuesta reconocerlos, cuando en realidad lo que necesitamos son personas normales pero muy “competentes”.

¿Y cuáles son las competencias para un buen diputado? Por las cosas que hemos visto, debiéramos incluir, las más básicas, entre las siguientes: Que tengan la “competencia de leer” es decir, descifrar las palabras escritas en un papel y expresarlas claramente frente a un micrófono sin titubear y saber leer cantidades distinguiendo las decenas, centenas, millares y millones y que no confundan “mil quinientos con quinientos mil”.

Que tengan la “competencia de pensar por si mismos” trabajar propuestas viables para el resurgimiento de la economía y el país. Que sean “competentes en percibir y sentir” las necesidades de seguridad que tenemos los electores y propongan y aprueben leyes que hagan de El Salvador un país seguro, donde todos podamos movernos a pie o en vehículo por cualquier lugar sin ninguna restricción .

Es indispensable la “competencia de la oratoria” para exponer sus propuestas y convencer de sus bondades y conveniencias para la nación. La competencia de “mantenerse independiente” y leal a sus electores, sometiéndose sólo a su consciencia y sus principios. La “competencia de la honradez”, que no solo significa no robar, sino principalmente, hacer el uso debido y respetuoso de los bienes del Estado y de los presupuestos. No aprovecharse del cargo para rodearse de amigos y parientes y porque hay presupuesto malgastarlo en viajes que no le aportan nada al país. En lugar de al extranjero, ir a conocer las necesidades de los barrios y colonias de la ciudad por la que son diputados.

La “competencia de la lealtad al partido o al movimiento que lo propuso”, esto implica mantener, por una parte los lazos con el sistema político de gobierno que el partido o el movimiento asume y describe en su ideario, que bien puede ser, demócrata, nacionalista, socialista, comunista, liberal, ecológico o cualquier otro y, por la otra parte, con sus electores, porque lo eligieron precisamente porque iba unido a un partido. No se debiera prestar por su conveniencia e interés a ningún tipo de transfuguismo y mucho menos, si es secreto, a cambio de especies o dinero.

Pues si… Ya próximos a las elecciones, que Dios nos ilumine para que en esta gran “competencia” mantengamos la mente clara y elijamos a los “más competentes”, porque El Salvador será un país competente, solo si quienes promulgan las leyes y lo dirigen, son competentes.

Pedro Roque

Comentarios

  • TESA
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    Don Pedro: Que verdad la que usted ha dado en su editorial de este día. Cada día nos damos cuenta de las deficiencias en esas cualidades tan importantes para la imagen de un país y que no vemos que existan entre los que dicen nos representan como gobierno.
    Despertemos y veamos la realidad, eso es lo que debemos hacer todos!