El Neuropatriotismo

Hace diez meses decidí profundizar en el conocimiento y entendimiento de lo que se divulga desde los centros de investigación por los científicos de diferentes países, sobre la neurociencia y entretanto he aprendido, entendido y desmitificado muchas cosas que creíamos, sencillamente porque las habíamos escuchado repetidamente. Por ejemplo, que solamente utilizamos el 10% del cerebro. Con el desarrollo tecnológico aplicado al estudio del cerebro, la neurociencia nos ha demostrado que siempre utilizamos todo el cerebro y actualmente se conocen las diferentes zonas donde se guardan los recuerdos, donde se conforman las emociones y los sentimientos. Se sabe que el cerero lo conforman unos cien mil millones de neuronas y sobre la plasticidad del cerebro, es decir cómo se va transformando con la información y los conocimientos que adquirimos y que somos y nos comportamos según la educación que recibimos y seguimos adquiriendo. De ahí que cada persona somos diferentes y únicas.

Ya se sabe claramente que nuestras conductas provienen de las emociones y de ahí es que se están aplicando estos conocimientos para que orientemos nuestras acciones, por ejemplo, el neuromarketing, para a través de mensajes e imágenes que generan la emociones de disfrutar de unas vacaciones, contratemos las que nos están ofreciendo.

La neuroeducación es enseñar a través de las emociones de aprender. El neuroliderazgo, guiar a las personas hacia los objetivos del proyecto por medio de las emociones que induce el líder… Y así, otras aplicaciones para entusiasmar a través de las emociones en la enseñanza de la ética, la filosofía, la economía, la arquitectura y otras muchas disciplinas…

Pues ya que estamos a una semana del 15 de septiembre y pensando como podemos vivir con más intensidad el significado de ese día, lo podríamos hacer, evocando las emociones del texto de nuestro Himno Nacional…

¿Qué emoción le generan a usted las palabras y el significado de cada una de las que conforman la primera estrofa?…  “Saludemos la patria orgullosos de hijos suyos podernos llamar y juremos la vida animosos, sin descanso a su bien consagrar”,  expresadas a través de las emociones que nos evocan y guían nuestras conductas…

Por ejemplo: ¿Qué significan para un alto funcionario, un funcionario con cargos intermedios en la pirámide organizacional del gobierno y la de un empleado de atención directa a los ciudadanos?… “Y juremos la vida animosos sin descanso a su bien consagrar”…  En términos de emociones y conductas, es engrandecer al país por medio de cumplir y hacer cumplir las leyes… ¡Cero corrupción!

Cuando aprendí de memoria el Himno Nacional en los años cincuenta, no recuerdo que nos explicaran su significado… Pero hoy con la aplicación de la neurociencia, seguro que si a los niños, los adultos y mayores se nos “re-enseñan” el Himno Nacional y la Oración a la Bandera, generando en nosotros las emociones del cumplimiento de deberes y derechos, entenderíamos mejor lo que significa el patriotismo y seríamos “patriotas”, poniendo en práctica las conductas de respeto a las leyes, más amor a nuestro país, manteniéndolo limpio, realizando nuestro trabajo como es debido, pagando los impuestos, respetando a las autoridades y el derecho ajeno, estudiando, aprendiendo y en fin, siendo buenos y mejores salvadoreños.

Escribí “neuropatriotismo” en los buscadores en internet y aun no figura esta palabra. Muy bueno sería que en las universidades  se escribieran tesis en las que se desarrollen las líneas y vías de aplicación de la neurociencia al patriotismo, entendiéndolo como el amor, el cuidado y la defensa de la patria, para hacer de El Salvador un gran país entre los que vivimos y convivimos aquí, pertenecientes al sector privado, el sector público, la sociedad civil, los centros de enseñanza, las familias y todos los que habitamos este lindo país.

Pedro Roque

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