En el Día Mundial de las Abejas.

Este artículo lo dedico a mi estimado amigo alemán Klaus Becker, quien además de haber sido un excelente ingeniero diseñador de mecanismos complejos en una multinacional alemana, lo considero un científico de las abejas. En su afán de proyectar su importancia para la humanidad, imparte conferencias y cursos sobre las abejas, tiene su propio museo en un ático donde les enseña a los niños y adultos todo lo relacionado con las abejas, ha llevado el tema de las abejas a la política y los políticos del estado donde vive, e incluso, ha conseguido hablar en el Parlamento Europeo, para concientizar a las más altas autoridades sobre la importancia de las abejas para la humanidad y la necesidad de políticas y programas para su conservación.

Me generó tanta motivación por las abejas que me inscribí en un curso sobre apicultura que vino a impartir un experto argentino hace años en el Ministerio de Agricultura.

Cuando viajo a Alemania nos encontramos y asisto a sus charlas sobre las abejas y la importancia para nuestra vida, y cuando viene a El Salvador, visitamos apicultores, a quienes dio algunos consejos para mejorar la calidad, la producción y la productividad de sus colmenas, que él también tiene y su propia marca de miel.

¿Pero porqué son tan importantes las abejas para la humanidad? Pues de acuerdo con la FAO, Organización para la Agricultura y la Alimentación de las Naciones Unidas, en el mundo existen unas 100 especies de cultivos, de los cuales se obtiene el 90% de los alimentos en todo el planeta, y 71 de ellos, el 84%, son polinizados por las abejas… Las abejas viajan entre los cultivos y se posan en las flores de las plantas y los árboles para obtener su néctar y hacen posible la reproducción de una gran cantidad de especies vegetales cuando llevan el polen de una planta a las otras. Estos números nos enseñan la importancia de las abejas para nuestra subsistencia. Ademas, producen su rica miel que nos sirve para alimentarnos y junto con otros alimentos como medicina para curar muchas enfermedades… Todos cuando hemos tenido o tenemos tos, fue con miel que se nos alivió.

Se piensa que si las abejas dejaran de existir ocurriría una crisis alimentaria, pues el 84% de los cultivos que dependen de la polinización se dejarían de producir, con las consecuencias de escasez de alimentos y gran deterioro económico de las industrias y puestos de trabajo ligadas a la miel y las abejas.

Algunas cosas que pienso debemos saber son por ejemplo que en cada colmena hay una abeja reina que vive entre dos y tres años y puede poner hasta dos mil huevos por día, pero las abejas obreras y los zánganos que son entre sesenta y ochenta mil en una colmena, solo viven alrededor de tres meses.

Mediante la “danza de las abejas” se comunican cuando las exploradoras encontraron una fuente de alimento en un determinado lugar. La varroa es un ácaro que las ataca y debilita, igual que los pesticidas, y en gran medida, en los últimos años el deterioro y muerte de muchos millones de abejas, se está trabajando en demostrar, que se debe al impacto de las antenas y que los billones de comunicaciones inalámbricas invaden las frecuencias por las que se orientan hacia sus colmenas, pues cada abeja reconoce la suya y no entra en otra.

Cierto o no, que Albert Eisten dijo, que si las abejas desaparecen al hombre solo le quedarían cuatro años, los datos de la FAO son más realistas y actualizados.

¿Y qué podemos hacer usted y yo por las abejas? Sembrar muchas flores que las atraen, no utilizar pesticidas y cuidar nuestro medio ambiente en pro de la biodiversidad.

Pedro Roque

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