¡Gran alboroto!…

Tuve esta semana la visita de un amigo y compañero de estudios de 1962 a 1964, en la primera promoción de bachilleres industriales del ITI. Después nos encontramos en dos escuelas de ingenieros en Alemania… En 1967 en Kaiserslautern y en 1972 en Friedberg para un postgrado.  Nos perdimos de vista treinta años y hace diez años nos reencontramos y desde entonces nos visitamos con frecuencia…

Hace años decidió quedarse en Estados Unidos, aplicó y hoy es ciudadano estadounidense, pero orgulloso de haber nacido aquí… ¡Es el sueño de trece millones de personas del mundo y por lo menos un millón de salvadoreños que viven y trabajan ilegales en Estados Unidos.…

Otra vez invitamos a cenar a varios amigos de la misma graduación y al director del Instituto, que nos sorprendió con los libros de notas y la fotografías de como éramos cada uno…. Gran alboroto al alrededor de los libros… ¿Se imaginan la alegría de ver nuestras fotos del primer, segundo y tercer año y las notas de cada materia hasta la graduación?… Una hora duro el alboroto tratando de reconocer a otros compañeros… Recordamos a los maestros, las anécdotas de cada uno, los exámenes, las prácticas en los talleres y cómo la vida nos ha llevado por diferentes lares.

Comprobé que es cierto, recordar intensamente y con tantos detalles las aventuras de estudio que sucedieron hace cincuenta y cinco años, fue casi como volverlas a vivir. Pero también reflexionamos sobre como ha cambiado el país. En aquel entonces San Salvador era una ciudad más humana, más organizada y principalmente más limpia y segura…

Como mi amigo es de pensamiento republicano, conversamos sobre el reciente “calificativo” que se le escapó a su presidente sobre nuestro país y que luego negó… Pero al día siguiente que salimos a pasear en mi carro y hablando sobre el calificativo, nos propusimos observar “conscientemente” lo que por la costumbre no vemos y al ver desorden por todos lados, basura y chatarra por doquier, irrespeto continuo a reglamento de tránsito, altos precios de la canasta básica, balaceras en cualquier lugar, delincuencia, corrupción en la política y políticos que en pocos años son millonarios, el penúltimo presidente huyendo y el anterior preso, las cárceles a reventar, no hay medicinas en los hospitales, en muchas escuelas no tienen lo necesario, la economía está parada, la mayor parte de la gente no está contenta y muy a pesar de los riesgos, varios cientos de salvadoreños emprenden todos los días su camino a Estados Unidos….  Considerando estas realidades que no podemos negar, es cierto, la situación del país se aproxima al calificativo que nos asignaron. Es difícil no sentirse ofendido pero frente a tanta realidad negativa, casi se entiende y se asume el calificativo y que evidentemente tenemos que reordenar aprovechando las próximas elecciones y lo que a mi mas me gustaría es que tal como quiere el presidente Trump con su país, nosotros nos lo propongamos con el nuestro: “Hacer de El Salvador nuevamente un gran país”.

Pero volviendo al alboroto que se formó entre los amigos comportándose como jóvenes, a pesar de pasar todos ya de los setenta, le recomiendo buscar a sus amigos, reencontrarse y darse cuenta que sus mentes están claras y son capaces de revivir la juventud.

Pedro Roque

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