Innovar o quebrar…

Confieso que no sabía que desde 1983 se institucionalizó por la Asamblea Legislativa el 18 de junio como el Día del Empresario Salvadoreño. Me alegró saberlo, pues así como tenemos un Día para la Madre y un Día para el Padre, en los que celebramos y agradecemos a quienes nos dieron la vida, se esforzaron y siguen esforzándose en educar a sus hijos y conseguir que se gradúen, es en las empresas donde la mayoría de los padres mediante su desempeño, obtienen los recursos para todo lo que se necesita en la casa y la educación de sus hijos, y de ahí la vinculación directa, entre la familia y la empresa, y además como personas, la relación entre los padres de familia con el empresario.

Empresario es toda persona que dedica gran parte de su vida a su empresa como una organización que atiende necesidades de sus clientes con la ayuda y la colaboración de todas las personas que se esfuerzan junto a él… Todos los empresarios oranizan sus empresas también con el fin de generar beneficios y utilidades y esto es normal, pues precisamente, el interés privado es el que les da vida a las empresas y que como resultado se consiguen, no solo beneficios, sino también, grandes satisfacciones.

Asistí a la celebración y los eventos que organizó la Cámara de Comercio e Industria de El Salvador, aquí en San Salvador y otras ciudades y fue una excelente experiencia conocer a muchos empresarios en Sonsonate, Santa Ana y La Unión. 

Escuché la conferencia inaugural en la que nos instruyeron sobre la importancia de la digitalización de las empresas para ponerlas a la altura de competir con otras empresas del mundo, y fue interesante saber, cómo se están creando empresas en El Salvador que contratan a muchos ingenieros jóvenes especialistas en el desarrollo de productos y sistemas , para empresas en Estados Unidos y Europa.

En la semana del empresario se presentaron temas interesantes vinculados con la aplicación de las nuevas tecnologías, que son aplicables a cualquier tipo de empresa, sin importar su rubro o tamaño, y se desmitificó, que la innovación es algo interesante solo para las grandes empresas.

En mis aportaciones bajo el título “Innovar o quebrar”, el objetivo fue despertar interés tanto por la innovación conceptual y conductual, de los buenos hábitos como la puntualidad, el respeto a los sistemas y la probidad, como por la innovación empresarial, aplicando las tecnologías y plataformas que nos ayudan a mundializar nuestras empresas.

En El Salvador ya están conectados a internet, por medio de sus teléfonos inteligentes, unos tres millones de salvadoreños y en los muchos países donde hay compatriotas, otros tres millones. Es decir que, si nos ponemos a trabajar aplicando las nuevas tecnologías, cada empresa puede acercar sus productos a seis millones de clientes potenciales salvadoreños, que posiblemente optarían por productos de El Salvador. Lógicamente no a todos les interesará un determinado producto, pero con que solo sea al uno por ciento, significan sesenta mil clientes potenciales.

He insistido en la búsqueda y contratación de jóvenes graduados especialistas en el manejo de las nuevas tecnologías y las redes sociales, pues en sus manos está el crecimiento de las empresas mundializándolas. Pero eso sí, primero hay que preparar bien a la empresa en su estructura organizativa y productiva, para poder responder a los nuevos requerimientos de sus clientes aquí y en el mundo.

Todos los empresarios podemos innovar, pues no se trata tanto de inventar, cuanto de conocer y aplicar adecuadamente las nuevas tecnologías a la mejora de nuestros productos y servicios, pero primero, es incondicional abrir la mente y subirse al tren de la innovación.

¡Es cierto, si no innova, su empresa puede quebrar!

Pedro Roque

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