La lógica y el sentido común…

La gestión empresarial, la profesional y principalmente la gestión pública, deben focalizarse por lo menos en los siguientes cuatro aspectos: La calidad, el plazo, el precio y la competitividad.

La calidad porque nadie quiere comprar productos y servicios malos, el plazo porque se debe disponer de los productos y los servicios cuando está previsto, el precio porque los productos y servicios deben ser razonables y asequibles y la competitividad porque en todos los rubros existe la competencia.

Los lectores que siguen mi columna saben que mi opinión siempre gira alrededor de hacer bien las cosas, las buenas prácticas, el cambio cultural, la protección del medio ambiente y otros temas relacionados… Y con el mismo espíritu y en todo lo posible alejado de la política y los políticos, me quiero referir a la elección de los magistrados de la Sala de lo Constitucional…

Leí esta semana que ya son casi 60 días los que los diputados llevan de retraso con la elección de los Magistrados de la Sala de lo Constitucional y esta semana, un conocido y respetado exmagistrado de la sala de lo constitucional, opina en su editorial del lunes, que la Asamblea al no elegir a los magistrados de la sala de lo constitucional, está causando la siguiente situación que cito textualmente:  “Como consecuencia de ello, el Órgano Ejecutivo se está convirtiendo en la práctica y de manera indefinida, en el ente decidor del conflicto de poderes que se presenta en el proceso de formación de las leyes; es decir que se está convirtiendo en el tribunal constitucional del país, ejerciendo indebidamente el poder de decidir qué proyecto de ley es o no constitucional, ante el vacío producido por la omisión de los legisladores de nombrar a Magistrados idóneos para el cargo”…

Y digo yo, no haber elegido a los magistrados, no solo va contra la constitución que juraron defender, sino que a los 60 días de retraso hay que sumarle el tiempo que se prevé para haberlo hecho debidamente y que la Sala siempre tenga excelentes magistrados.

¿Se imaginan el desprestigio para una empresa con tal retraso?… ¡Seguro que pierde sus clientes y no cobra!

¿Y qué hacer para resolver este impase con sanidad?… Si por tal retraso, una empresa pierde su credibilidad frente a sus clientes y no cobra… Quizás los que pagamos los impuestos debiéramos descontarles a los diputados tal retraso de sus jugosos sueldos y demandarlos por incumplimiento intencionado…

La otra solución en el mundo empresarial, para el caso de una competencia sana por un contrato, es no insistir si no se tienen las competencias que requieren los clientes, y en este caso, lo mejor sería, que por su propio honor y el bien del país, los candidatos que no fueron evaluados como dignos para el cargo y que seguramente estarán siendo cuestionados durante todo su período, renuncien voluntariamente a ser magistrados y se dediquen a su otra profesión, pues si los criterios fueron bien aplicados, deben cumplir con los requisitos de moralidad, competencia notoria, independencia y honestidad que exige el cargo y que según los evaluadores no los cumplen.

Si lo de la política no funciona, por tantos intereses insanos, hagan que funcione la responsabilidad, el honor, la lógica y el sentido común.

Denle valor agregado al país con buenos Magistrados… Ya está bien señores… ¡Cumplan con su cometido!

Pedro Roque

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