Responsabilidades indelegables…

Hace años, examinándome por una recaída de una gripe mal cuidada, llamándome la atención amigable pero contundentemente, un amigo médico me dijo: “Tu salud es tu responsabilidad”… Si tu no te responsabilizas del cuidado de tu salud, eres un irresponsable frente a ti y a tu familia… ¡Me quedé atónito!….

En otro momento, argumentando no haber hecho los ejercicios recomendados, “porque no tenía tiempo”, me recalcaron… “Tu tiempo es tu responsabilidad”… Tu eres quien decide como utilizas las 24 horas que todos tenemos a la disposición. Si otros organizan sus actividades y disponen del tiempo para sus ejercicios, tu también, si quieres, lo puedes hacer… ¡Segunda reprimenda!…

En otra ocasión, hablando sobre la educación de los hijos, se argumentó como “responsabilidad indelegable”, darles buen ejemplo… Los correspondientes al padre solo lo puede hacer el padre y los correspondientes a la madre, solo la madre. Así es que se conseguirá: “Como los padres, así los hijos” y confirmará el sabio refrán: “De tal palo, tal astilla”.

Y Hoy domingo, nuevamente tenemos la “responsabilidad indelegable”, porque el voto es personal, individual y secreto, de acudir a las mesas electorales y cumplir correctamente y paso a paso, con el procedimiento para emitir nuestro voto válido, para elegir al partido, o al partido y sus candidatos, o bien, utilizando la posibilidad de voto cruzado, a varios candidatos de diferentes partidos.

Lo haga como lo quiera hacer, es su deber, su derecho y su responsabilidad hacerlo, y además, hacerlo correctamente. Los votos nulos no cuentan, por lo tanto no aportan nada a la democracia y se asumen como muestra de falta de interés por la política y el desarrollo del país. Y no ir a votar, es dejar en manos de otros el rumbo futuro de la nación. Por eso, si se considera salvadoreño, reconoce y respeta la bandera y el himno nacional, hoy, responsablemente debe ir a votar.

De los tantos mensajes que han circulado en los días preelectorales, el que más me llamó la atención, es una de las contundentes frases del filoso griego Platón, que vivió entre los años 386 y 347 antes de Cristo, con la que, desde entonces nos advierte: “El precio de desentenderse de la política, es ser gobernado por los peores hombres”… Por eso, sean quienes sean los que nos gobiernen, lo más sano en la democracia, es que sean los que fueron elegidos.

Pero volviendo a las responsabilidades indelegables, otra importante en nuestra vida profesional, es a cambio del pago convenido o el salario acordado, realizar el trabajo encargado o contratado, con la calidad acordada y entregado en el momento comprometido.

Y así como en el trabajo cuando las cosas no se hicieron bien, cada uno se debe responsabilizar y aceptar sus errores, en lugar de esforzarse en buscar culpables, en las democracias, cuando el país no va por el rumbo que uno considera correcto, debe aceptar su error, bien de no haber participado, o no haber elegido a los más convenientes para el desarrollo y el progreso de la nación.

En Resumen: su salud, su tiempo, ser buen ejemplo, hacer su trabajo con calidad y hoy ir a votar, son “sus responsabilidades” que no puede delegar…

Y después de votar… Disfrute del domingo con su familia.

Pedro Roque

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