Sobre las próximas elecciones…

Me preguntaron si ya comprobé si estoy en alguna junta de vigilancia electoral… Sí, lo comprobé y no estoy… Después: ¿Si voy a ir a votar?… Respondí con un rotundo Sí, además, iré muy temprano. La siguiente pregunta: ¿Ya decidió por quien votar?  Mi respuesta: sí…

Hace unos domingos advertía aquí, que sería bueno decidirlo pronto para no dejarse influenciar por las campañas de desinformación que circulan en internet y que crecerán según nos acerquemos a las elecciones.

Después me preguntaron si tenía claro quién ganará las próximas elecciones de alcaldes y diputados, y las siguientes, presidenciales y de vicepresidente… Respondí, que sinceramente no tengo claro quien ganará, porque tampoco tengo claro lo qué votarán los electores en el momento de la verdad, cuando estén solos frente a la urna.

Aunque hay encuestas que pronostican posibles resultados no me fio de ninguna. En todo caso, lo mejor es responder al llamado del Tribunal Supremo Electoral y cumplir con la obligación y el derecho de votar… La gente no aprecia las cosas, sino hasta que las pierde y así como en las democracias muchos ciudadanos no van a votar, en las dictaduras, les gustaría que hubiera elecciones libres para votar.

Y en relación con los tipos de votos que se emitirán, creo que existen los siguientes: el “voto ideológico”, de quienes entienden la ideología de su partido, la comparten y lo confirman votando disciplinadamente. El “voto manipulado”, de los que sin entender la ideología del partido, sus falsos amigos los han embaucado. El “voto interesado”, los que votan agradeciendo un empleo o un incremento de salario. El “voto oculto”, que no aparece en las encuestas. Son los parientes y amigos que se solidarizan con los votos interesados (padres, hijos, hermanos, amigos y pueden ser unos quinientos mil)… El “voto foto”, de los que se enamoran de los candidatos por lo guapos que aparecen en las vallas publicitarias. El “voto resentido” los que votan a un partido por resentimientos y desengaño con el otro. El “voto de castigo” de quienes consideran, que los que gobiernan no cumplieron las promesas. El voto “anticorrupción” los que no votan a los que están, sino a otros porque quieren un gobierno más eficiente y transparente.

El “Voto por tradición”: los hay dicen, yo siempre he votado a este partido, ni miro quienes son los candidatos. El “voto familiar”: las familias votan un partido sin importar quienes sean los candidatos, pues confían que el partido eligió a los mejores.

El “voto pensante”, de los ciudadanos, que analizan las propuestas y capacidades de los candidatos antes de votar y no se dejan llevar ni por las fotos, ni por las promesas de última hora.

El voto “previendo el futuro”: Los que votarán pensando a medio y largo plazo: ¿Cuál puede ser el rumbo del país después de las elecciones? ¿Qué puede suceder con las empresas? ¿Qué puede pasar con la propiedad privada? ¿Cuál modelo de país puede seguir el nuestro, viendo las condiciones en que están otros países?

Si conociéramos saber los porcentajes de la población electoral que votarán siguiendo cada uno de los patrones anteriores, y otros, sabríamos quienes ganarán las elecciones.

En todo caso, lo mejor será cumplir con el derecho y deber de votar y no buscar excusas para no hacerlo. Si no tiene los documentos necesarios, aun esta a tiempo de solicitarlos pues es muy importante la máxima participación, pues estas elecciones van mucho más allá del próximo período de alcaldes y diputados, debemos de concientizarnos que determinarán el rumbo del país.

Pedro Roque

Comentarios

  • Salvador Vásquez
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    Interesante análisis el que haces,indudable que es mal negocio dejar de votar.Pienso que debe hacer en función de que es lo que menos nos conviene como país e inclinarse por una tendencia que muestre un aire no limpio pero talvez menos contaminado.

  • Corina Herrera
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    Muy buen artículo Pedro, te felicito, ojalá la población asista a las urnas y podamos cambiar el rumbo del país antes que sea demasiado tarde como en Venezuela.