¿Y aquí que haremos?

Frente a los problemas para la salud por la contaminación del diesel y la gasolina, en Europa desde hace años se vienen tomando medidas para reducir la contaminación en las ciudades y reducir las enfermedades respiratorias, el sufrimiento que causan, el ausentismo laboral, la pérdida de productividad y los gastos médicos para el tratamiento y curación de las personas que sufren las consecuencias de la polución…

Además de los programas de concientización sobre el uso del transporte público, las siguientes medidas ya están funcionando:
1. Los “Peajes Urbanos” es una tasa que deben pagar los vehículos para entrar a la ciudad, cuya recaudación se invierte en mejorar el transporte público. Es el caso de Londres o Estocolmo, desde hace más de una década.

2. Las Zonas de Bajas Emisiones, son áreas donde se limita el acceso a los vehículos que carezcan de un distintivo ambiental concreto. Son muy comunes en Alemania, con más de 70 zonas desde 2008 y en Bélgica. Y se espera que grandes ciudades francesas como Lille o Montpellier lo hagan en breve.

3. Las Áreas de Tráfico Restringido, en donde se limita el acceso a todos los vehículos salvo ciertas excepciones, como residentes o repartos, permitiendo entornos cómodos y seguros para caminar. Existen en la mayoría de ciudades en los centros históricos.

En 1966, hace 50 años, vi en Colonia, Alemania, que en las zonas peatonales para abastecer a las tiendas se podía entrar con camiones livianos para descargar, solo de las 6 a las 7 de la mañana.  También, en cada parada los horarios de los buses cumplen al minuto y es prohibido que paren en cualquier lugar…

Un reto que deben afrontar pronto las nuevas autoridades de tránsito es el ordenamiento del trafico en San Salvador para reducir la polución, y de la misma forma, el respeto a los ejes preferenciales, donde no se debe parquear, pues un solo vehículo mal parqueado genera el retraso de miles… En Valencia, en menos de diez minutos, llega una grúa y lo lleva a un depósito donde hay que pagar el costo de la grúa y luego la multa.

La semana pasada desde Metrocentro hasta Santa Elena, que en un tráfico fluido se debería tardar treinta minutos considerando la distancia y los semáforos, tardé una hora y quince minutos y no tanto por lo estrecho de las calles o la densidad del tráfico, sino por el desorden que causan los buses y vehículos que taponan los cruces cuando los semáforos están en verde. Imagine el gasto de combustible de los motores sin avanzar y sumen el valor de las horas de retraso y se darán cuenta de los millones que desperdiciamos por el desorden de los buses y los vehículos particulares queriendo salir del atolladero.

Son pocas las ordenes a dar: – Que los buses respetan sus horarios. – Que solo paren en las paradas. – Que circulen solo por el carril de la derecha. – Que todos cumplan los estándares de emisión de residuos. – Que y se les de mantenimiento. – Que no circulen los que no estén en condiciones seguras. – Que los motoristas respeten las reglas de tráfico. – Que se multe y no se permita circular al que irrespetó las órdenes. – Que se respete el descanso a los motoristas y se prohíba el consumo de alcohol y estupefacientes.

Se reducirán las pérdidas de tiempo y la polución, se bajará el nivel de estrés, se reducirán los accidentes y hasta ganarán más los dueños de los buses.

Son medidas en las que no hay que invertir más que lo que cuesta darlas. ¡No hay que inventar nada!… Solo hacer que funcione correctamente lo que ya tenemos y todos nos beneficiaremos…

Pedro Roque

Comentarios