La pandemia de las pobrezas…

Son dos los significados de pobreza del diccionario de la RAE y de los dos aquí tenemos mucha. El primero, es escasez o carencia de lo necesario para vivir, como ejemplo pone: “Algunos países del tercer mundo se encuentran en un extremo grado de pobreza”. Significa, falta evidente de recursos económicos.

El segundo, se refiere a la “escasez de una cosa determinada”, por ejemplo, “pobreza de medios”, entendiéndola como pobreza de recursos, “materiales físicos”, o recursos “inmateriales”, que no se pueden ver pero si sentir y vivir sus efectos, estudiar sus causas, curarlas o mejor prevenirlas.

Y reflexionando sobre las diferentes pobrezas que nos rodean, les aseguro que todas se pueden prevenir con la educación, pues muchas de las cosas que aquí por falta de educación, se asumen como normales, en otros países educados, son severamente multadas. Y la causa de aquí asumirlas como normales, radica en la “pobreza educacional”, que bien se debe a la ausencia o mala enseñanza, o a pesar de haberlo enseñado y aprendido, no se aplica la buena práctica en cada caso.

Pero… ¿A cuál educación me refiero? A la que nos enseña el diccionario de la RAE: “Educación es la formación destinada a desarrollar la capacidad intelectual, moral y afectiva de las personas de acuerdo con la cultura y las normas de convivencia de la sociedad a la que pertenecen. Y yo añadiría: para conformar una sociedad con buenos hábitos de convivencia en busca de la paz y una mejor calidad de vida.

Como ejemplo por su presencia en todo el país y que vemos y sentimos diariamente, tomemos la educación de los motoristas de los miles de buses y microbuses que son manejados con el mandato: “Pasa al que va adelante y que no te pase el que viene atrás” y con esta táctica robarle los pasajeros al que va adelante… El problema es que esta forma de administración de las empresas de transporte y la permisividad de las autoridades responsables de que se respete el reglamento de tránsito, es que trabajando así, les genera pérdidas a las empresas por la forma agresiva y peligrosa de manejar, a los que pagamos impuestos, costos por las subvenciones que el gobierno negocia con ellos y a todos, la gran polución que producen. Así, de la falta de educación para un sistema de trasporte moderno, de calidad y seguro, proviene la pobre calidad de servicio, el pobre mantenimiento, el pobre funcionamiento caótico del tráfico, la pobre atención a los viajeros y el pobre prestigio profesional del sector…

Y estando claro, como la pandemia de malas prácticas y malos hábitos en el tráfico nos pone en riesgo a todos, sucede con la falta de educación para el desempeño en muchos otros cargos en todos los sectores.

Por las repercusiones y costos de las decisiones que se toman en la conducción de organizaciones del gobierno, debieran estar claros los requisitos y la experiencia necesaria y que quienes los ejercen tengan para desempeñarlos la capacidad intelectual, moral y afectiva, cumplan los mandatos de la constitución y las leyes y apliquen criterios de austeridad, transparencia y rendición de cuentas.

Otro mal ejemplo, de pobre educación en la utilización de las redes sociales, por los mensajes que me llegan y borro inmediatamente, nos lo dan los altos funcionarios y diputados que desperdician el tiempo que les pagamos para trabajar por el país, en conversaciones intrascendentes de dimes y diretes que roban tiempo a muchas personas que están trabajando.

Como vemos, tan grave o más que la pandemia de Corona-Virus, es la pobreza educacional, fuente de los irrespetos que vivimos a diario, en cosas básicas como el tráfico y los abusos de poder denunciados continuamente.

Pedro Roque

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