El dólar salvadoreño..

Sí estimados amigos,  a esta conclusión he llegado: existe el “dólar salvadoreño”, comparando los precios en Estados Unidos, España, Colombia y los países vecinos…

A pesar que la paridad es “uno a uno” con el dólar norteamericano, aquí por el mismo dólar nos dan menos que en cualquier ciudad del entorno como Houston, México, Bogotá o Guatemala que he visitado en los últimos meses.

En un restaurante mexicano de Houston pedí una ensalada y por $4.50 me la sirvieron con tres diferentes aderezos, que además de exquisita, el plato estaba lleno de lechuga, tomate, cebolla, trocitos de pechuga de pollo y con solo la ensalada fue suficiente para cenar… En los de aquí, la mitad vale $7.50.

En mi casa somos cuatro y comparando los precios en el mismo supermercado durante los últimos cinco años, los productos alimenticios y de uso doméstico han subido por lo menos al doble. Los mismos productos en el carrito de compra han evolucionado de $70, $90, $120, y actualmente $140.

Me extraña que los economistas salvadoreños no hayan caído en la cuenta de cómo aquí los precios de todos los productos de la canasta básica van subiendo mientras los precios del petróleo van bajando y para que vivamos mejor, nos suben los impuestos a la gasolina…

Es evidente, que si el impuesto es un porcentaje del precio por galón, al bajar el precio del galón baja la cantidad liquida a percibir por el estado. Pero como el Precio del diesel también ha bajado, debieran recalcular el valor del subsidio al transporte público…

Hay momentos que siento que vivimos en un país que cada día funciona más al revés. En el tráfico adelantamos más veces por la derecha que por la izquierda. Bajan los precios del petróleo y los precios ligados al consumo del petróleo siguen subiendo. Son más las personas que huyen del campo  por el temor a la delincuencia, que los que regresan de la ciudad al campo. En los noticiarios hay más noticias desalentadoras que las que generan esperanzas, en lugar de atraer inversiones las alejamos y en vez de hacer más sencillas las elecciones las complicamos.

Pero volviendo al dólar, ya probé comprar en el mercado verduras y descubrí que cuestan casi lo mismo que en los supermercados. Diciéndole a una vendedora que los tomates en su puesto de la calle tenían casi el mismo precio que en un supermercado, me respondió que si me parecen caros, no los compre.

Por estas razones concluyo que dólar salvadoreño no tiene una paridad uno a uno con el dólar norteamericano, sino que, expresado en productos o servicios, el dólar salvadoreño es más caro.

Incluso quienes piden dinero en la calle, elevaron su medida y el lugar de pedir una “cora”, piden un dólar.

Y no tiene que ver con la moneda, pues si esos precios los convirtiéramos en colones, seguramente, que lo que recibimos por un dólar serían doce colones…

¿Será que hace falta una reflexión nacional sobre como estamos manejando el dólar en El Salvador y que esta forma de hacerlo, sin darnos cuenta, está frenando el crecimiento?

Ahí queda para que los expertos en economía nos digan si de verdad existe el “dólar salvadoreño”…

Pedro Roque

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