Los riesgos de las empresas familiares

Es una lástima que todos los esfuerzos del fundador de una empresa familiar, sus sueños, sus ilusiones, su arduo trabajo de años, los puestos de trabajo que crea durante su vida laboral y el patrimonio que consiguió consolidar se pierdan en poco tiempo por no haber preparado la transición de su empresa.

Muchos creyeron que eran inmunes a los achaques de salud, otros que morirían con las botas puestas, otros que ellos son los únicos capaces de dirigir la empresa, otros creyeron que a sus hijos no les interesa la empresa y, los hay, que para que sus hijos disfruten de la vida, les dan todo y no les enseñaron a trabajar y menos en la empresa.

Aquí, no sé si existe una estadística que nos alerte, sobre este asunto, pero en México y Colombia si la hay y si quiere las puede buscar en internet. En los dos países y también en España se sabe cuantas empresas no pasan la siguiente generación y cuantas cierra por falta de un buen plan de sucesión que se preparo con tiempo.

Al margen que aquí en nuestro país se cierran con frecuencia empresas por problemas económicos, las dificultades con la competencia de Asia u otros motivos, también se cierran o malvenden a otras porque no se preparó al sucesor.

Incluso en las grandes empresas familiares, que disponen de recursos y asesoramiento, se producen dificultades en los procesos de sucesión.

Y en la realidad no es complicado preparar la sucesión de una empresa, pero si se requiere saber como organizarla.

En Valencia conozco una zapatería desde 1975, que en aquel momento ya la dirigía el nieto del fundador y poco a poco en los años siguientes se fue integrando el hijo y luego el nieto del primer dueño que yo conocí, y que ya era nieto del fundador, es decir, la empresa en mas de cien años, ha pasado por cinco generaciones.

Un caso donde se cumplieron las aspiraciones de su fundador, que la empresa sea siempre familiar y sirviera para que la familia tuviera asegurado su futuro y se mantuviera unida.

Una empresa familiar es mucho mas que el balance, la cuenta de resultados, la infraestructura, las máquinas, los productos que fabrica y los servicios que presta… Es mas bien el conjunto de ilusiones, sentimientos y sueños de alguien visionario que inicia, normalmente solo o con algunos empleados un negocio, con la expectativa de hacerlo crecer y dejarlo a sus descendientes y estos nuevamente a los suyos. Así es que se honra la memoria del fundador.

Si llegado el momento de retirarse voluntariamente porque así lo planificó entre los sesenta y los setenta años y el sucesor se hace cargo sin sobre saltos la empresa sigue como un crucero sobre las olas, vientos y tormentas de los malos días y los días tranquilos en su viaje sobre el mar, la sucesión sucedió con éxito y es de lo que los empresarios a partir de los cincuenta tienen que empezar a preparar.

Pero si desgraciadamente, se tiene que retirar inesperadamente por problemas de salud y no ha preparado a su sucesor, seguramente que la empresa se tambaleará y hasta puede ser que se hunda en perdidas por falta de una buena dirección y no sea sostenible, los sucesores terminen vendiéndola o malvendiéndola y todas las ilusiones y esperanzas por una sucesión se van al traste…

¿Se puede evitar esta situación? Sí… ¿Cómo? Preparando con tiempo la sucesión…

Examina las estadísticas de otros países y se dará cuenta. Por lo que conozco España, un alto porcentaje de las empresa familiares, se están vendiendo a empresarios procedentes de Asia y de los países de Este por falta se una buena sucesión. Si su empresa es familiar, no descuide este asunto y prevéalo a tiempo.

Un aspecto importante es la formación a tiempo y adecuada de los hijos de los empresarios en programas de formación específicos diseñados para que conozcan y aplique lo que aprendan en sus empresas familiares y les demuestren a sus padres que son capaces de en su momento hacerse cargo de la empresa y que la harán crecer.

Infórmese en el Centro de Calidad y Productividad por el programa de formación para hijos de empresarios.

Pedro Roque

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