¡Más vale prevenir que lamentar!

Es lo que nos enseña la sabiduría de los refranes y a los niños de mi generación, nos lo repitieron infinidad de veces en la escuela y en la casa hasta memorizarlo: “Más vale prevenir que lamentar”….

Viendo las estadísticas de accidentes viales y laborales del 2014 y los incendios de los primeros diez días del 2015, uno muy grande con perdidas millonarias y otros menos graves pero también importantes, siento la obligación de  apelar al sentido común y al sexto sentido, para que apliquemos este más que refrán, “Principio de vida”, que “Más vale prevenir que lamentar y curar”.

Todos, desde que nos levantamos hasta que volvemos al dormitorio, estamos expuestos muchos riesgos: en la casa, en la calle, las carreteras y durante el trabajo.

Y considerando, que los costos y gastos que deben cubrirse cuando sucede una desgracia o un accidente previsible son inmensos, en comparación con las inversiones para evitar la desgracia o el acciente, el concepto de prevención,  cobra mucha más importancia.

Despues de sucedido la desgracia, nos alentamos pensando y declarando que “Gracias a Dios, no hubieron pérdidas humanas”… Pero en la mente de todos queda, que sí hubieron grandes perdidas materiales, que redundan en los beneficios, tanto de las empresas grandes como de las empresas pequeñas y para el caso del centro comercial, también para los muchos proveedores.

El sentido comun nos induce hacia la prevención y el sexto sentido o intuición, nos indican lo que se debe hacer,  pero las falsas suposiciones de que “en realidad las posibilidades que suceda un accidente son remotas”, sencillamente, posponemos para mejores tiempos las acciones preventivas y las cosas quedan como están.

Pues para no depender del sentido común, la voluntad y el criterio de las personas es que organizaciones internacionales como ISO desarrollan sistemas que se deben aplicar y que aplicándolos y utilizando la sabiduria convencional de los implicados en una determinado entorno, se pueden realizar y comprometer planes y acciones preventivas para hacer valer el principio que “más vale prevenir que lamentar”

Sí,  definitivamente, se puede aprender y adquirir las disciplinas que requieren los sistemas y, además, reorientar el pensamiento y acción de la empresa hacia la prevención. Y quienes los aplican están menos expuestos a que en sus lugares de trabajo sucedan accidentes…

La prevención se puede llevar hasta el nivel personal… Por ejemplo, un soldador sabe, que si no sale a tiempo, corre el riesgo de las prisas desde su casa hasta el taller; si no usa la careta de protección, sabe el riesgo del efecto negativo de los rayos del arco eléctrico para la vista; si no usa guantes, sabe los riesgos de quemarse las manos; si no se aisla, sabe los riesgos de un golpe electrico; si no hace bien las soldaduras sabe los riesgos de un trabajo mal hecho.

¿Y por que teniendo lo necesario, algunos no lo usan? ¿Es que se quieren accidentar? Creo que no.. Sencillamente falta implantar un sistema de prevención y retomar y enseñar los principios básicos de priorizar la seguridad, de que en todos los sentidos y en todos los casos: “Es mejor prevenir que lamentar”.

Pedro Roque

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