¡Prevenir siempre es mejor que curar!

Es tremendo y lamentable que sucedan “grandes desastres” sobre todo cuando sabemos que siempre empiezan como «pequeños incidentes o accidentes”  que se propagan porque siendo aún pequeños no se pudieron controlar.

No importa si es un incendio o una maquinaria que resulta descompuesta a partir de un “corto circuito” que termina siendo pequeño al compararse con las dimensiones de las instalaciones o equipos que resultan dañados al final, ya que usualmente los riesgos se generan en lugares estratégicos.

Incluso cuando se trata de una explosión que se oye muy fuerte y hace volar las cosas por los aires, lo normal es que el inicio sea algún riesgo similar que no se detectó a tiempo, o a veces, incluso se sabía que podía existir o en la realidad existía.

Pero el fuego es solo uno de los diferentes riesgos para los que las empresas tienen que estar preparadas y lo mejor es conocerlos y concientizarse sobre su importancia, realizando los diagnósticos de gestión de riesgos y las inspecciones consecuentes.

La norma ISO 31000:2010 puede ser el modelo de análisis y gestión del riesgo que se debe aplicar para actuar en preventivo, antes que los hechos sucedan, más que “en correctivo», tratando heroicamente de salvar personas y bienes cuando ya sucedieron.

Después de un siniestro es muy común escuchar que “Gracias a dios no hubo víctimas que lamentar”, pero es imposible pasar por alto las perdidas materiales y económicas, habrán perdidas por los negocios que no se realizarán durante el restablecimiento de las instalaciones, se deteriora la imagen corporativa de la empresa, se realizan investigaciones para determinar si hubo, posiblemente, descuidos en la evaluación de los riesgos y muchas otras cosas más que afectan en forma negativa a la empresa.

Incluso cuando casi todo está asegurado, el desprestigio, las posibles demandas y las responsabilidades morales, no las cubren las pólizas de seguros.

Si señor, es mejor prevenir que lamentar… Evidentemente, la sabiduría popular funciona y no excluye a las grandes corporaciones.

Lo mejor es aplicar pronto un modelo bien pensado de gestión del riesgo para determinar, conocer, gestionar y prevenir los multiples riesgos que afrontamos las empresas.

Cordialmente,

Pedro Roque

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